El camino hacia Río

De “Un futuro común” a “El futuro que queremos”

Como recordarán, la marcha hacia el desarrollo sostenible se inició en Río de Janeiro en junio de 1992, con la celebración en esa ciudad de la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y la aprobación de un programa para el medio ambiente y el desarrollo en el siglo XXI. En este documento, conocido como Programa 21, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo exhortaba a la adopción de un Programa de Acción para el Desarrollo Sostenible, que incorporaba la Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo, reconocía el derecho de cada nación a procurar el progreso social y económico, asignaba a los Estados la responsabilidad de adoptar un modelo de desarrollo sostenible e incluía la Declaración de principios forestales. También se alcanzaron acuerdos en relación con el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención Marco sobre el Cambio Climático. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo movilizó por primera vez a los grupos principales y legitimó su participación en el proceso del desarrollo sostenible.

En un principio, el concepto de desarrollo sostenible era sinónimo de sostenibilidad y todavía se utiliza a menudo de este modo. Ambos derivan del antiguo término “rendimiento sostenido” utilizado en la silvicultura, que a su vez es una traducción de la expresión alemana “nachhaltiger Ertrag” que data de 1713. Según distintas fuentes, el concepto de sostenibilidad en el sentido de equilibrio entre el consumo y la reproducción de los recursos ya se utilizaba en la actividad forestal entre los siglos XII y XVI.